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El Progreso, Yoro. (Conexihon).- A escasos minutos de la ciudad de San Pedro Sula, la ciudad ribereña de El Progreso, en el departamento de Yoro, se ha convertido en una de las ciudades con el más alto índice de embarazo adolescente en Honduras.

Las cifras alarmantes, 560 menores de 19 años esperan su primer hijo en los últimos meses. Se estima que el 50% de las adolescentes se están embarazando por su consentimiento, de ese un 25% quiere ser madre y el otro 20% estaba planificando pero el método que usaban falló, mientras que el 5% no quieren ser madres a tan temprana edad. 
 
En uno de los colegios más populosos de El Progreso “hablar de sexo es de lo más normal”, pero el problema es que los jóvenes no reciben a tiempo la orientación adecuada, relata una de las jóvenes. 
 
Para los jóvenes, suele verse como “normal ver niñas de 13 años con jóvenes de 18 años”, afirmó. 
 
Las alumnas desde muy temprana edad están saliendo embarazadas es normal ver en una aula de ciclo común al menos a una jovencita embarazada en la jornada vespertina y matutina”. 
 
Menor de once años embarazada, tras violación
 
La mitad de las adolescentes embarazadas, según datos proporcionados por la Fiscalía de la  Niñez, son abusadas sexualmente y muchas de ellas no denuncian por temor a represalias de sus abusadores, o porque sus propios padres “no creen en el sistema de justicia”, en otros casos pretenden olvidar el hecho, pues el abusador es un familiar cercano. 
 

Este es el caso de una menor de apenas  once años quien fue abusada sexualmente producto de lo cual terminó embarazada. El hecho no fue reportado a las autoridades.
 
Un vecino de la pequeña, quien se negó a identificarse recuerda que en el barrio “ella gritaba y nadie llamó a la Policía por temor a represalias”.
 
Según las autoridades, los abusadores generalmente son personas cercanas a estas niñas, que abusando de su confianza o fragilidad de sus cuerpos las toman por la fuerza.
El fenómeno del abuso, se extiende más aún, cuando los abusadores terminan por casarse con sus víctimas y de esa manera evitan ir a la cárcel. 
 
Conexihon también conoció a una joven empleada de una popular panadería de esta ciudad, quien nos relató que “una noche necesitaba un dinero para el pasaje, un hombre extraño me lo dio y la siguiente quincena regresó pero como no tenía el dinero me subió a su vehículo y me violó”.
 
“En el pasado mes de diciembre di a luz un precioso varón, pero durante muchas semanas no lo quise ver ni tocar”, recuerda.   
 
Impacto del embarazo adolescente
 
La psicóloga, Beatriz Cabrera, explicó que el impacto que genera el embarazo adolescente en las jóvenes es social y sicológico porque a su corta edad, el rol de sus vidas cambia totalmente, porque se convierten en madres pero siguen siendo adolescentes, ellas quieren salir a bailar, ir al cine, estar con sus amigos. 
 
Según la experta, “estas niñas al parir muchas veces no quieren ver esos bebes, porque verlos les recuerda a su agresor, y sus agresores aún permanecen en libertad, porque sus víctimas no denuncian. Muchas de ellas no lo hacen por el temor al qué dirán y al mal sistema de justicia de Honduras”. 
 
De su lado, Zulma García, del Programa Municipal de Infancia y Adolescencia y juventud –COMVIDA- considera que “tenemos que seguir educando a los jóvenes en los temas de prevención de enfermedades de transmisión sexual y embarazo adolescente”. 
 
Caso de Karen*
 
Karen, es una menor de 17 años que se escapó de su casa a los 14 años para irse con su novio de 22 años con la idea de formar una familia. “Mis papas no estaban de acuerdo con  mi relación porque yo estaba muy pequeña y me fui de mi casa allá en Yoro para mudarme a Agua Blanca”, relató en exclusiva a Conexihon. 
 

“Me embarace a los 16 años y mi hijo murió al nacer ya que nació con una deformación”. 
 
Karen llegó al hospital público de El Progreso, sin tener la menor idea de que estaba embarazada en estado delicado, por lo que los médicos practicaron una cesárea de emergencia. 
 
“Siempre me dijeron que nacería enfermo, pero no pensé que moriría al nacer. Me siento muy mal no solo por la muerte de mi hijo y el dolor de parto, si no que no supe escuchar a mis padres hubiera esperado…”, lamentó.
 
Al salir de la cesárea, nadie esperaba a Karen, su novio había partido hacía varios meses a Estados Unidos en busca del “sueño americano”.
En el mismo lugar, Pao, una estudiante universitaria de 33 años quien se convirtió en madre, a los 18 años recuerda como “el mundo cambio”. “El padre de mis hijos no era la persona idónea. Yo deje mis estudios y con gran dificultad termine la secundaria”, relató.  
 
Factores de riesgo
 
En el mes de mayo, la clínica materna infantil Berlín reporta que tiene en control prenatal a 131 jóvenes adolescentes, de las cuales 22 son menores de 14 años. 
 
El director de la clínica, Hernando Cárcamo, considera que “los jóvenes necesitan ser orientados en educación sexual, pues muchas adolescentes que vienen a mi consultorio planifican y si embarazan porque no saben cómo usar los métodos anticonceptivos”. 
 
“Lo que está pasando que en las escuelas y colegios, es que  los maestros ya no orientan. Con el desastre que tienen de tantas huelgas y perdidas de clases. La única forma de disminuir la tasa de embarazo adolescente es capacitando a nuestros jóvenes”, dijo enfáticamente.  
   
Para la doctora doctora, Maritza Varela, ex directora del hospital de El Progreso, considera que existen múltiples factores de riesgo para una menor embarazada, especialmente porque sus cuerpos no están completamente desarrollados para lograr un embarazo.
 
Al ser consultada sobre qué factores inciden para que se vea este tipo de casos explicó que uno de ellos es que la “menstruación se da a muy temprana edad, pues las niñas desarrollando a los nueve y diez años”.
 
Pero lo más significantes es “el bajo nivel educativo, ya que muchas de las niñas que salen embarazadas son las que cuentan solamente con escuela primaria”.
 
Igualmente, señaló que la desintegración familiar, es un factor determinante, pues muchos padres emigran al extranjero para poder darles una vida mejor, las mujeres progreseñas entonces se enfrentan a ser la cabeza de familia y se vuelve difícil criar a los niños y trabajar, dejando en muchos casos en manos de abuelos la crianza de los menores.
 
Otra de las causas, es la falta de educación sexual dentro del hogar los padres, una temática que en muchos hogares se “tiene como un tabú”.
 
La percepción es igual para una reconocida maestra de educación primaria, quien tampoco quiso ser identificada, expresó a Conexihon que “es  importante capacitar a los niños y jóvenes en la prevención del VIH y el embarazo adolescente”. 
 
¿Por qué hay tantas jóvenes embarazadas en El Progreso?
 
El director de Salud Municipal, Jose Nazzar, comentó que el antecedente viene desde 1998, tras el paso del huracán Mitch, año en el cual muchos padres salieron de la ciudad y emigraron en su mayoría al Estados Unidos lo que “comenzó a darnos una gran cantidad de hogares desintegrados”. 
 
“Las madres comenzaron a trabajar y las casas comenzaron a quedarse solas, lo que está pasando en este momento es realmente preocupante. Son niñas prácticamente educando otros niños. Tenemos que comenzar a hacer algo”, instó.
 
En el mismo sentido se pronunció el vicealcalde del Progreso, Yoro, Pompilio Tejeda quien considera que “estamos enfrentando un gran problema, y cada día crece más… pues no es extraño ver jovencitas adolescentes con hombres mayores”. 
 
Educación sexual
 
Según Paola Bulle, directora, de Cámara de Comercio e Industrias de Progreso apenas “algunas escuelas primarias por iniciativa propia han comenzado a realizar charlas de educación sexual para sus alumnos, pero debe capacitar a nivel nacional sobre el tema de embarazo adolescente”. 
 
Desde el 2004, una comisión dictaminadora del Congreso Nacional, determinó suspender el dictamen en torno a la aplicación de las guías metodológicas experimentales de educación sexual para docentes.
 
Los opositores calificaron a los fascículos como “demasiados específicos”, sin embargo nueve años después la falta de orientación sexual en las escuelas y colegios hondureños, repercute en los altos índice de embarazos adolescentes.
 
Para el diputado nacionalista, Jeffrey Flores, “estas estadísticas son alarmantes, por lo que necesitamos educar a los jovenes.Hoy con tanta tecnología que está en el internet no podemos controlar lo que miran nuestros hijos. Los padres tenemos que estar alerta”.
 
“Yo desde el Congreso Nacional buscaré hablar del tema ya que estas estadísticas son muy preocupantes en el municipio y es una alarma para nosotros los padres”, reiteró.
 
Valores morales
 
Una representante laica de la parroquia Las Mercedes, en ese municipio considera que el principal problema radica en la falta de valores espirituales y morales.
 
“En la Iglesia Católica nosotros les enseñamos que deben guardarse pero el medio ambiente en el que están las contamina. El entorno la presión social hace que las jóvenes inicien su actividad sexual a temprana edad, lo ideal sería que los jóvenes lleguen al matrimonio con madures y allí comienzan su sexualidad”, expresó.
 
De su lado, el pastor de la Iglesia evangélica, Wilmer Moreno comentó que “la problemática que tenemos es producto de la pérdida de valores de la falta de temor a Dios”.
 
A su juicio, “necesitamos  volver a unificar la familia”. “El problema no es que se embaracen  si no que están preparadas mentalmente para el nuevo rol”, expresó.


Cifras

Honduras posee una tasa de mortalidad de 100 por cada 100,000 nacidos vivos. En América Latina Honduras ocupa el segundo lugar  en embarazos adolescentes. El 30% de la población embarazada son menores de 18 años, es decir 108 por cada mil mujeres de 15 a 19 años.
Según las Naciones Unidas en el 2012 de los 80 millones de embarazos no deseados 40 millones terminaron en aborto.      
 
Se estima que cinco de cada 10 de niñas entre los 10 y 14 años salen embarazadas y 2 mensualmente se infectan de VIH según estadísticas del hospital de Progreso. Actualmente hay 21 niñas embarazadas menores de 14 años. La mayoría de ellas han sido abusadas sexualmente por padres.


 

 

*Karen, es un nombre ficticio por protección a la menor.